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Archive for 14 mayo 2009

Haciendo un poco de limpieza en el PC, que ya le hacía falta, he estado eliminando cosas inecesarias a la vez que guardando otras que no sabía ni que existían (esta vez todo en una carpeta bien organizada). Y entre ellas, he encontrado un texto que debí descubrir en algún momento por internet (a saber la fecha) y que me guardé porque me gustaba. Lo cierto es que no recordaba haberlo leído antes. No apunté ni autor ni página web de dónde lo saqué, así que si alguien se siente identificado y le molesta, pues que lo diga y lo retiro, sin problema. El caso es que me apetece compartirlo. Hay quién no estará de acuerdo y habrá quien sí, para eso está la diversidad.

Las mujeres que no conseguían amar ni ser amadas..

triste1Y yo que pensaba que podía hacer feliz a una persona sólo con estar con ella, intentando compartir una vida juntos… A veces, lo mejor para conseguir su felicidad es dejarles libres. Poco a poco me voy dando cuenta de ello. No valgo para las relaciones, tengo muy poco que aportar en ellas. Si no me convenzo a mí misma de que merezco la pena, tampoco podré convencer a los demás.

¿Qué puedo ofrecer? ¿Mi fantástica personalidad? ¿Mis encantos ocultos? Cuando adquiera estas habilidades lo haré. Mientras tanto, me decanto por mantenerme al margen.

Soy partidaria de una verdad casi absoluta. Dos personas pueden mantener una buena relación durante años, compartiendo problemas y alegrías, sin discutir, llevando una relación aparentemente perfecta, y no llegar a amarse jamás.

La gran mayoría se acomoda a eso, tener a alguien en quién apoyarse, no estar sólo, salir con alguien aunque eso implique dejar una parte de ti atrás porque a esa persona no le agrada.

Para bien o para mal, yo no me conformo sólo con eso. Durante años, siempre he intentado alcanzar un objetivo en el tema de las relaciones. Sólo que cuando pensaba que lo había conseguido, no estaba allí y dudo que esté en algún lugar.

He estado con chicos a los que he querido muchísimo sin éxito. Y he llegado a una conclusión. Si de verdad me importan y quiero que sean felices, lo conseguirán antes si no están conmigo. La experiencia me ha dado la razón.

La última persona que me ha importado, o que me importa (presente)… Mentiría si dijera que no me siento genial cuando estoy a su lado. Pero al mismo tiempo, le quiero tanto que sólo deseo que sea dichoso, y que algún día encuentre una persona con la que se sienta realmente a gusto y completo. Y eso implica estar a su lado como amiga para lo que necesite pero atando bien fuerte mis sentimientos y echándolos a un pozo, y ofreciéndole toda la libertad que se merece para alcanzar ese sueño… si es que es posible.

Porque a fin de cuentas, cómo amiga soy estupenda (y no es por echarme flores), pero como pareja no estoy a la altura de las expectativas. Lo estoy en cuanto a lo que comenté antes. Soy la pareja perfecta con la que convivir: me adapto bien a las aficiones de los demás, soy comprensiva, respeto las ideas del prójimo, no me gusta discutir y soy bastante tranquila. Es decir, la ilusión de cualquiera… salvo la mía claro. Y es que nunca llegaré a ser el segundo tipo de pareja, ese al que me gustaría aspirar: aquella pareja a la que realmente amas, sin la cual, no tiene sentido tu vida y sientes un vacío cuando ella no está, por la que hipotecarías tu vida, la de tu anciano padre y la del vecino si pudieras sólo por estar con ella y hacerle sonreír.

Y una vez me he dado cuenta de esto, sólo me resta disfrutar de mi soledad que, al fin y al cabo, es con la única con la que voy a compartir lo que me queda de vida y la única que me acompañará el día de mi muerte.

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