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Archive for 14 junio 2007

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Amistad, esa extraña palabra… Últimamente estoy inspirada para escribir, o para contar cosas de mí, o las dos cosas… Y esta vez le ha tocado a la amistad. Amigos, esos curiosos seres que se pasean por tu vida y no siempre permanecen en ella.

Hace ya tiempo que dejé de pensar en la amistad como algo fácil de conseguir. Es algo que cuesta un duro trabajo del cual no siempre se obtienen buenos resultados.

Todavía recuerdo la época de mi vida en la que empecé a considerar a las personas como “amigos”. En el colegio me forjé mis amiguitas, con las que pasé también al Instituto. Qué bonita es la inocencia pero qué amarga cuando la pierdes… Estaban las palabras de “amigas para siempre”, “para lo bueno y para lo malo”, “siempre que me necesites y cuando no también” (suena casi igual que una relación, e igual de falso). Todo era de color de rosa (quizás por eso ahora asocie ese color con algo malo); hasta que llegó el día en el que abrí los ojos. A la temprana edad de mis 20 añitos, me habían dado muchas “patadas”, “puñaladas” (pongáse cualquier significativo que signifique intento de arruinarte la vida); pero nunca había sido por parte de “un/a amigo/a”. Hasta que ese día llegó, y las amigas “para siempre” decidieron un buen día que yo era prescindible en sus vidas. Otra “amiga para siempre” les dio a escoger: “Ella o yo” (por si lo pensáis, sí, esa chica y yo no nos hablábamos, jeje). Y la elección era sencilla; al menos su excusa hacia mí fue: “no es nada personal, tú nos caes genial, pero ella tiene coche y sale por las noches, y tú no”. Eso duele, y mucho. Te rompe algo por dentro pero te ayuda a madurar rápido, a ser fuerte y diría que a saber elegir mejor, pero no… el ser humano siempre tropieza dos veces con la misma piedra, y no iba a ser yo menos…

Exacto, volví a caer. Pasé a la Universidad sin mucha esperanza de hacer amigos (es un pequeño problema que tengo por decir siempre lo que pienso), pero una vez más me equivoqué e hice amigos maravillosos (pobre ilusa). Pasé de “amigos para siempre” a “por ellos sí que pondría la mano en el fuego”… Menos mal que las palabras son solo eso, palabras, si no ahora tendría dos muñones o las manos de Freddy Krueger. Lo más gracioso es que te sueles dar cuenta de con quién “compartes tu vida” en el peor momento de tu vida. El mío fue, de lleno en fecha de examenes, cuando mi padre tuvo un accidente de coche y cuando tuve que encargarme de más cosas de las que podía hacer frente (extrañamente logré aprobarlo todo). Lo positivo es que descubrí quienes eran amigos y quién no (la culpa mía por usar esa palabreja tan a la ligera). Bueno, el resultado es que justo en ese momento en el que más necesitaba un amigo, me “la metieron doblada” (perdón por la expresión). Y eso también duele y mucho.

No fueron los últimos. Años después compartí piso con una amiga (otra vez la falsa palabra) muy maja. Y mientras confiaba en ella me estaba enemistando con gente y poniendo palabras en mi boca que yo nunca había dicho. Eso también duele cuando te enteras de ello, y más aún si se lo cuentas al que consideras tu mejor amigo y al cabo del tiempo te das cuenta de que estaban saliendo juntos y que no te habían dicho nada…

A todos ellos les doy las gracias, sí, en serio ¡Gracias! Porque por vosotros, me he forjado como persona, he aprendido a soportar mejor el dolor, a saber elegir (al menos eso creo), he aprendido a vivir (de las cosas malas se aprende muchísimo).

12.jpgPero no todo fue así, también he conocido buena gente (sí, en serio). Personas que siempre han estado ahí, a mi lado, que siguen estando y a las que va dirigida esta entrada. No todo en el Instituto fue malo, de hecho dos de mis mejores amigas provienen de allí. De vez en cuando encuentras rarezas, curiosos seres a los que no les importa escuchar la verdad, es más agradecen tu sinceridad y te aprecian por ello. Y ahí siguen estando, al pie del cañon, interesándose por mí cuando me ven felices, y dándome su apoyo inconcidional en los malos momentos (así que gracias, chicas, aunque sé que no váis a leer esta entrada). Y también hallé diamantes en bruto en la facultad ¿por qué no?. Gente muy distinta entre sí (cosa que me encanta), pero que se conocen entre sí y se lleva bien (mejor todavía). Personitas a las que no puedo ver con la frecuencia que me gustaría pero que sé que puedo contar con ellas (eh, Tocayo?), o algun@s con los que quedo siempre que puedo, al menos para hacernos unas “cervecitas” y contarnos nuestras penas y alegrías (no hace falta decir nombres) o cierta cabecita loca a la que veo mínimo unas 40 horas diarias más las que añadimos cuando nos viene en gana (jeje). Y luego están “los añadidos porque sí”, amig@s de tus amig@s que un buen día y sin darte cuenta adviertes que se están convirtiendo en tus propios colegas (interesante).

Y es en este punto cuando hago mención de alguien en particular. Sí, Selden, va por tí. El motivo en parte de esta entrada (por fin voy al quid de la cuestión, me ha costado). Y es que comenzamos nuestras andanzas pensando la una de la otra que nos caíamos mal (qué cosas), hasta que comenzamos a hablar más en serio ¡Si es que hablando se entiende la gente! y a tener nuestras propias conversaciones filosóficas por el messenger ¡Qué tiempos! (anda, pero si fue la semana pasada…) y a decirnos cosas bonitas como “tía, eres una amiga”, jeje. Pero lo bueno dura poco (Miss Whoever you are ha disfrutado más de tu compañía dado que os conocéis de toda la vida) y tienes que seguir tu propio destino, un camino algo separado de nosotras (te echaremos de menos). Y es que nuestra niña abandona el nido y se nos va a trabajar al extranjero (nada menos que a Madrid), y aunque ahora nos veamos poco, creo que aún nos veremos menos (sniff sniff más alguna lagrimita). Así que esta entrada te la dedico a tí, al igual que el título del post (me ha costado decidir el más apropiado), que te vaya todo genial y que no nos olvides. Y lo típico, que algún día iremos a visitarte y que cuando vuelvas nos llames para quedar. Y que aquí tienes una amiga (la única con la que compartes tu gusto por Spiderman 3, jajaja).

Para finalizar, un video musical y todo. ¡Que lo disfrutes!

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Isus- Hace siglos que los hombres dejaron de pensar en la felicidad. Hay creencias de que desapareció junto a los majestuosos dragones. La gente ya no cree en la gente, la humanidad se está muriendo. Los seres humanos son criaturas vinculadas a su extinción. Y lo más triste es que sus espíritus acaban corrompiéndose más rapidamente que sus propios cuerpos.

Ordnave- No todo está perdido, conoces la leyenda.

Isus- Ordnave, Dadicilef es sólo eso, una leyenda, y como tal no es real. Es sólamente una fábula para enardecer los corazones de los más ingenuos.

Ordnave- Sabes que las leyendas no siempre son falsas, nosotros mismos erigimos nuestra propia leyenda en los albores de la humanidad. ¿Y si la leyenda de Dadicilef fuera real? Todavía habría esperanza, no todo acabaría sumido en las sombras.

Isus- Ojalá estuvieras en lo cierto…

Ordnave- Imagina que es real, que una sola persona pudo cambiar de idea al encontrar a alguien que le revolucionó el alma, y que ese sentimiento que se creó, compartido con el resto de la humanidad sería capaz de devolverla a un mundo nuevo, de luz y color, desatándola de la frialdad en la que se halla.

Isus- Si cómo dices, la leyenda es real y Dadicilef existe, encontrarla significaría el fin de nuestra condena. Podríamos pedirle una muestra de ese sentimiento y cubrir con él a los humanos, habríamos cumplido con nuestra misión y podríamos retirarnos al reino de donde provenimos para descansar eternamente.

Cuenta la leyenda, que existió una doncella llamada Dadicilef que, cómo el resto de individuos que habitaban el mundo estaba sumida en un profundo dolor. Su vida no había resultado fácil, ninguna lo era en el planeta Arreit, pero en su caso, la desesperación estaba llegando al límite. Y la estrella que guiaba a Dadicilef se estaba apagando.

dad.jpgDadicilef era una persona que se guiaba por el calor de otras personas, entregaba su confianza a quien amaba y con dicha confianza, un trozo de su alma. Con lo que no cabe decir que cuando esas personas traicionaban esa confianza, un trozo de su alma moría irremediablemente.

Habían sido muchas las decepciones en su vida, a cada cual más grande que la anterior, pero no se rendía. A punto estuvo en varias ocasiones, pero seguía aferrándose a una idea que ni tan siquiera conocía, la idea de sentirse libre. A pesar de ello, había dejado de confiar en sus congéneres, se había convertido en una persona solitaria que huía de cualquier contacto humano. No quería estar sola, pero no hallaba recompensa alguna en su trato con los demás.

alma.jpgY un buen día, caminando en el abismo de la resignación sucedió. Algo despertó en su interior, un sentimiento que no creía que pudiera exisitir, sintió la sangre de sus venas recorriendo todo su cuerpo, sintió su respiración, los latidos de su corazón… por primera vez en su vida, se sintió VIVA. Y todo sucedió cuando el destino quiso otorgarle otra persona a la que amar eternamente. Es curioso ver como los corazones de los hombres cambian de un estado a otro cuando se ven completados por otros corazones que tienen el mismo latir.

 

No se produjo un cambio progresivo, simplemente ocurrió. Dos almas errantes en busca de su sino tropezaron. Chocaron de tal manera que casi se podría decir que el impulso de esa fuerza hizo que llegaran a traspasarse un poco, quedando unidos inevitablemente.

2.pngY esa unión de almas irradió tanta ternura y tanto amor que logró infundir un sentimiento de felicidad a los que las rodeaban. Tan solo una sonrisa sincera provocaba el consuelo de los más afligidos.

Con el tiempo, esta unión se convirtió en historia. Narra la leyenda que quién estuviera al lado de estas criaturas, se impregnaría del mismo sentimiento. No obstante, sólo aquellos que realmente deseasen arriesgarlo todo para deshacerse de sus monstruos, serían capaces de ver a estas criaturas.

Ordnave- ¿Crees que algún día encontraremos a Dadicilef?

Isus- Hacemos todo lo que podemos, pero creo que no depende de nosotros, sino de los hombres. Ahora sé que Dadicilef es real, pero no existe en una forma física. Creo que vive en el interior de los humanos, repartida en todos aquellos corazones capaces de sentir, a la espera de despertar y volver a sentirse completa. Sólo hay que saber esperar y, llegado el momento, aparecerá.

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