Esto es un niño que va por la calle llevando a rastras una ranita muerta.
Tras un rato caminando, el niño por fin llega a un puticlub, entra en el local y le dice a la madame:
- Buenas tardes señora puta, quiero contratar los servicios de July (el niño era muy educado).
- ¿July? No puede ser, ¡Pero si es la chica más enferma que tengo! grita la madame.
- No me importa, quiero a July.
- ¿Seguro que no quieres a otra chica? Las tengo de todas las edades, y para alguien tan joven cómo tú, igual te convendría comenzar con otra…
- No, quiero a July – insiste el niño.
- ¡Pero si te va a pegar de todo! ¡Tiene todas las enfermedades víricas que existen! ¿No prefieres otra? (a la madame no le importaba que fuera tan solo un crío de 12 años).
El niño saca un fajo de billetes y le dice:
- Tengo mucho dinero y quiero gastármelo en ella.
La madame acepta (son ganancias, al fin y al cabo) y le envía a la habitación de July. El niño sube las escaleras arrastrando la rana muerta y aplastada con el consiguiente sonido que produce aquello, hasta llegar a una puerta con una señal de peligro el paso. Llama y al poco tiempo, entra.
A los 15 minutos baja (no vamos a entrar en detalles de lo que allí se hizo), arrastrando con una cuerda a su ranita muerta, que va golpeándose, inerte, escalón tras escalón; paga a la madame y, al dirigirse a la salida ésta le pregunta el motivo de que eligiera a la más enferma.
El niño, le responde:
- Porque esta noche cuando llegue a casa, mis padres saldrán de cena y me dejarán sólo con la niñera. Ella abusará de mí, como siempre, y se contagiará de todo lo que yo acabo de coger. Cuando vuelvan mis padres, papá llevará a casa a la niñera y en el camino se la “tirará”, quedando también contagiado. Cuando regrese a casa, mis padres harán el amor, cómo cada jueves, y mamá también quedará contagiada.

- ¡Pero niño! ¡Eso es maquiavélico! ¿Cómo puedes hacer una cosa así? Responde la madame.
- Espere, que aún no he terminado de contárselo todo… Por la mañana, cuando papá se haya ido al trabajo, el cartero traerá el correo y de paso se acostará con mi madre, contagiándose también. Y ese… ¡Ese!… ¡Ese es el hijo de puta al que quiero joder porque atropelló con la moto a mi ranita!

*Dedicado a Néstor.








































¡¡¡¡Oooooh!!!!
Me he emocionado ¡Sniff!
Me encanta. Es para mí un motivo de honda satisfacción ver este bonico cuento por escrito.
¡¡¡¡Un brindis por la ranita!!!!
¡¡¡¡Y otro por la escritora!!!!
¡¡¡¡Y otro por el niñito!!!!
¡¡¡¡Y ¡HIPS! otrrro p-porrr la Jiuly!!!!
¡¡¡¡Y…. y…. otrrro porrr… porrr gue sí!!!!
¡¡¡¡Hasda l’infinito… y ¡HIPS! más allllá!!!!
Oooohhhh!!!
La ranita!!!!
Y con ilustracoines y todo xD pobre bicho, pero me ha hecho sonreir.